miércoles, 29 de enero de 2014

Marca de agua
Joseph Brodsky


El encaje alzado de las fachadas venecianas es 
el mejor rastro que el tiempo, alias agua, haya 
dejado nunca sobre tierra firme. [...] Es como 
si el espacio, más consciente aquí que en ningún 
otro lugar de su inferioridad frente al tiempo, 
le respondiera con la única propiedad que éste 
no posee, con la belleza. Y es por esta razón 
por lo que el agua toma esta respuesta, la 
retuerce, la golpea y la rompe en pedazos, 
aunque al final la recoja y la lleve consigo 
hasta depositarla, intacta, en el Adriático.» 
Joseph Brodsky En Marca de agua, un mosaico de 
51 breves secuencias, Joseph Brodsky se sirve 
de sus visitas anuales a Venecia para meditar 
sobre la relación entre el agua y la tierra, 
la luz y la oscuridad, el tiempo presente y 
el pasado, el deseo y su satisfacción, la vida 
y la muerte. Estampas poéticas, estampas 
venecianas, estas reflexiones acerca de la 
ciudad abren brechas en la memoria del escritor, 
que entrelaza recuerdos personales con hechos 
acaecidos en la propia Venecia. Para el lector 
esa percepción y ese contrapunto entre imágenes 
y pensamientos se asociarán para siempre con el 
nombre de Venecia. 


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